Executive Insight · Diseno Organizacional

El 79% usa IA y no gana nada: lo que el 21% hace distinto

Según el McKinsey State of AI 2025 —1.993 empresas, 105 países— rediseñar fundamentalmente los flujos de trabajo tiene la correlación más alta con el impacto en EBIT de todas las variables organizacionales analizadas; sin embargo, solo el 21% de las organizaciones que usan IA ha dado ese paso, lo que convierte esta brecha operativa —no tecnológica— en la decisión estratégica con mayor retorno disponible hoy para un CEO latinoamericano.

LBS Intelligencejulio de 2026
21%
de organizaciones que usan IA han rediseñado al menos algunos flujos de trabajo (McKinsey, 2025)
3x
más probable que un high performer haya rediseñado flujos vs. el resto (McKinsey State of AI 2025)
6%
de las 1.993 empresas encuestadas atribuye más del 5% de su EBIT al uso de IA (McKinsey, 2025)

El dato que cambia la conversación en el boardroom

McKinsey encuestó a 1.993 ejecutivos en 105 países entre junio y julio de 2025. El hallazgo más incómodo no es tecnológico: el 88% de las organizaciones reporta uso regular de IA en al menos una función, pero apenas el 39% puede señalar algún impacto en su EBIT corporativo —y la mayoría de ese 39% lo ubica por debajo del 5%. Dicho de otro modo: la mayoría de las empresas tiene herramientas de IA activas y resultados financieros iguales a los de antes. Eso no es un problema de algoritmos. Es un problema de modelo operativo.

Por qué el 79% invierte y no cosecha

McKinsey corrió un análisis de pesos relativos sobre 31 variables organizacionales para identificar qué diferencia a los high performers del resto. La variable con mayor contribución única al impacto en EBIT fue el rediseño fundamental de flujos de trabajo. No la calidad del modelo de IA, no el presupuesto de datos, no el tamaño del equipo de ML. El problema de fondo: casi el 80% de las organizaciones superpone IA sobre procesos existentes sin rediseñar cómo fluye realmente el trabajo. Automatizan lo ineficiente. El resultado es velocidad en la dirección equivocada.

El perfil del 21% que sí captura valor

Los AI high performers —aproximadamente el 6% de los encuestados— comparten un patrón claro: son casi tres veces más propensos a haber rediseñado flujos de trabajo de forma fundamental. Además, no definen el éxito de IA solo en términos de eficiencia. Agregan objetivos de crecimiento de ingresos e innovación como metas explícitas de sus iniciativas de IA. Esa ambición más amplia les permite asegurar inversión sostenida y compromiso interfuncional, dos condicionantes que los pilotos aislados nunca logran.

“El 88% de las empresas dice 'usamos IA'. Solo el 6% puede señalar un impacto real en su EBIT. La diferencia es una decisión de rediseño, no de presupuesto.”

La trampa del piloto permanente

Existe un patrón que McKinsey llama implícitamente 'pilot purgatory': organizaciones que lanzan docenas de pruebas de concepto exitosas en términos técnicos, pero que no escalan porque nadie rediseñó el proceso que el piloto debía transformar. Sin flujos rediseñados, sin gobernanza de datos y sin plataforma de pensamiento sistémico, el impacto permanece aislado y fragmentado. Solo el 7% de las empresas reporta IA completamente escalada a nivel corporativo. El resto acumula victorias tácticas sin movimiento de EBIT.

Diagnóstico ejecutivo: tres preguntas para saber en qué grupo está su empresa

Antes de aprobar el próximo presupuesto de IA, un CEO debería poder responder tres preguntas: (1) ¿Cuántos de nuestros flujos críticos de negocio han sido rediseñados desde cero para que la IA opere dentro de ellos —no encima de ellos? (2) ¿Nuestros objetivos de IA incluyen crecimiento de ingresos e innovación, o solo eficiencia de costos? (3) ¿Podemos señalar hoy un porcentaje concreto de EBIT atribuible a IA? Si la respuesta a las tres es 'no' o 'no lo sabemos', la empresa está en el 79%. La noticia estratégica es que eso también significa que la oportunidad de diferenciación está intacta.

El rediseño de flujos no es un proyecto de IT: es una decisión de CEO

El hallazgo de McKinsey 2025 tiene una implicación directiva precisa: la brecha entre adoptar IA y ganar dinero con IA no se cierra en el equipo técnico. Se cierra cuando el CEO convierte el rediseño de flujos en una prioridad del modelo operativo, con patrocinio ejecutivo explícito, métricas de EBIT asignadas y un mandato claro de transformación —no de optimización incremental. Las organizaciones que tratan la IA como catalizador para transformar cómo opera la empresa, y no solo como una capa de automatización, son las que aparecen en el 6% que reporta impacto financiero real.

Evidencia
  • El 88% de las organizaciones despliega IA, pero el 81% no reporta impacto en sus resultados; por cada $1 invertido en tecnología se deben invertir $5 en personas y rediseño organizacional. (State of Organizations 2026, Feb. 2026, n=10,018 ejecutivos)

    Fuente: McKinsey & Company
  • Para 2026, el 20% de las organizaciones usará IA para aplanar sus estructuras, eliminando más de la mitad de las posiciones actuales de gerencia media. Solo 1 de cada 50 inversiones en IA entrega valor transformacional. (9 Future of Work Trends for CHROs, Ene. 2026)

    Fuente: Gartner
  • El 60% de los ejecutivos usa IA en decisiones, pero solo el 5% afirma gestionarla bien. Las organizaciones con diseño intencional humano-IA son 2.4× más propensas a reportar mejores resultados financieros. (2026 Global Human Capital Trends, n=9,000 líderes, 89 países)

    Fuente: Deloitte
Implicancia LATAM

En América Latina, la presión es doble: las organizaciones deben justificar inversiones en IA en entornos de mayor volatilidad macroeconómica y con acceso más limitado a talento especializado en transformación de modelo operativo. Eso hace que el patrón del 'piloto permanente' sea especialmente costoso en la región: los recursos comprometidos en pruebas que no escalan tienen un costo de oportunidad más alto cuando el capital es escaso. La buena noticia es que el rediseño de flujos no requiere infraestructura tecnológica de primer mundo; requiere decisión estratégica y patrocinio de liderazgo, dos recursos disponibles en cualquier organización latinoamericana que elija priorizarlos.

Punto de vista LBS

La narrativa dominante sobre IA en los negocios sigue centrándose en la herramienta: qué modelo, qué proveedor, qué presupuesto de datos. McKinsey 2025 demuestra que esa es la pregunta equivocada. La pregunta correcta es operativa: ¿cómo fluye el trabajo en su organización, y ese flujo está diseñado para que la IA opere dentro de él? Las empresas que respondan esa pregunta antes que sus competidores no solo capturarán el EBIT de IA disponible hoy —construirán la ventaja estructural más difícil de replicar en los próximos cinco años.

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